Defender al PSOE
Sobre la imposibilidad de un debate político en España
Solo he votado al PSOE una vez. Ojalá pudiera decir nunca. Sin embargo, en las elecciones generales de 2008, con mis recién cumplidos 18 y creyendo en la falsa promesa del voto útil le regalé mi votito a la candidatura de José Luis Rodríguez Zapatero.
Útil fue, porque en mi circunscripción, Cádiz, el PSOE ganó al PP por un escaño (5-4). Izquierda Unida, la opción que mejor representaba mi ideología, no conseguía escaño desde 1996, tres elecciones atrás.
Sin embargo, Zapatero, que curiosamente ha tenido la mejor expresidencia hasta el momento, me decepcionó rápidamente. Entonces todavía no existía el certero meme de You’ve been PSOEd (te has creído que iban a hacer políticas de izquierda y te la han metido doblada).
Los años han pasado y nada ha cambiado en el PSOE (o en mi ideología). El partido se ha puesto de parte de los grandes terratenientes evitando solucionar el problema de la vivienda, ha traicionado vilmente a las personas trans, ha sido muy tibio en su condena al genocidio -más con palabras que con hechos-, su politica migratoria es atroz y ni siquiera es capaz de derogar la Ley Mordaza a pesar del evidentísimo problema que tienen con las fuerzas del orden, entre otras muchas cosas.
Las mayores conquistas sociales de su gobierno, que existen, han venido de la mano de sus socios de gobierno.
Y, sin embargo, últimamente defiendo al PSOE más que nunca. Y me da coraje.
No puedo más
Hoy le escribía en Instagram a una excompañera de clase, con la que siempre me llevé bastante bien. Jienense, como mi pareja, había subido un meme demagógico diciendo que con el dinero que se le paga a La Revuelta se podría pagar la investigación contra el cáncer de páncreas del doctor Mariano Barbacid.
Ya me habían saltado las alarmas algún día antes cuando le había leído alguna cosilla mega demagógica en LinkedIn.
Últimamente trato de elegir bien mis batallas y normalmente no habría respondido a esa historia. Sé que ella tiene la suficiente capacidad mental para saber que está haciendo demagogia. Sabe que los presupuestos de RTVE funcionan de manera independiente y también sabe que sería absurdo no renovar el mayor éxito de la cadena y el único programa que ha sido capaz de hacer frente al liderazgo indiscutible durante años de ese vertedero que es El Hormiguero.
También sabe perfectamente que es ridículo criticar la gestión de la investigación científica y de la sanidad del PSOE apoyando al PP, con el escándalo del cribado del cáncer de mama en Andalucía, donde vive, de plena actualidad y el deterioro notable de la sanidad pública (y de la televisión pública andaluza a todo esto) desde que Juanma Moreno asumió la presidencia.
Y claro que la gestión de la investigación científica tiene problemas mil en España, pero poner el grito en el cielo cuando tu alternativa es cargartela directamente me enciende un poquitín. Y tuve que responder. No sé si me habrá respondido ya.
No ayudó que unos días antes vi ese mismo meme en un antiguo amigo de la infancia. Era uno de mis mejores amigos del colegio y hacía muchísimos años que le había perdido la pista porque se mudó en nuestra adolescencia.
Me encontró y me volvió a seguir hace poquito y, de momento, nos devolvimos el follow pero no hemos hablado. No ha ayudado que le haya visto varios memes de este tipo. Que tras un reencuentro de años todo pinte a que es incel libertario criptobro forocochero y su destino más probable es el unfollow no lo ha hecho fácil. Hubiera preferido quedarme con la idea de su yo adolescente.
Un debate adulto y democrático
Entiendo perfectamente que la gente tenga diferentes puntos de vista. Entiendo incluso que defiendan sus intereses de clase por encima del bien común.
Lo que me cuesta entender es que la derecha y la ultraderecha haya abandonado completamente la intención de convencer con sus ideas.
Siguiendo la directriz de Aznar, “el que pueda hacer que haga”, estamos en un momento en el que en el PP todo es mentira. No defienden su propio programa político porque no creen en su idea de país. Solo buscan recuperar el poder cueste lo que cueste.
Más allá de la cuestión ética (hacer política basándote en mentiras en temas como la pandemia, la DANA, etc., cruza todos los límites de la decencia humana) impide un verdadero debate adulto y democrático. Y no debería ser así.
Hay en las paredes de mi barrio unos carteles en los que Pedro Sánchez aparece con una sonrisa maliciosa y se le compara con el diablo. Las razones no importan. Algo malo habrá hecho su mujer, dice un juez. A un fiscal se le condena por una filtración (algo que se ha hecho siempre sin que condenasen a nadie) pese a que, en este caso, los hechos no cuadran.
Siempre hemos sabido que el juego está amañado. En Portugal, el presidente tuvo que dimitir. También Mónica Oltra. Nadie le devolvió su escaño a Alberto Rodríguez.
La cuestión es que están sacando a uno de los que amañaba el juego de una manera tan burda que te terminas descubriendo escribiendo una historia para defender La Revuelta, un programa que no veo y no me interesa especialmente, para defender a Pedro Sánchez, para tratar de mantener un poco más un status quo que en realidad no te agrada en absoluto, solo porque la alternativa es peor de todas las maneras imaginables y podría conllevar la destrucción de la civilización.
Madrid, 19 de febrero de 2026




